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La Comisión de Sanidad del Senado acogió el lunes una comparecencia conjunta de la presidenta de la Asociación Española de Trabajo Social y Salud (AETSyS), Miguela Arévalo García-Gasco, y el vicepresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), Alejandro González Peña, para explicar la labor fundamental que realizan los trabajadores sociales en el sistema de salud y, específicamente, en el ámbito de los cuidados paliativos.
Durante la sesión, celebrada en la sala Clara Campoamor a petición del Grupo Parlamentario Popular, los representantes de las dos entidades expusieron que comparten su visión y sus demandas en dos líneas fundamentales. En primer lugar, el reconocimiento del trabajo social como profesión sanitaria, lo que requiere modificar la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias para incluir explícitamente al trabajo social. En segundo lugar, la mejora y homogeneización de la formación relacionada con la salud dentro del grado de Trabajo Social, con el fin de garantizar que todos los profesionales cuenten con la preparación adecuada para el ámbito sanitario.
La comparecencia comenzó con la intervención de Miguela Arévalo, quien ofreció un breve recorrido histórico por los orígenes del trabajo social sanitario y destacó que estos profesionales aseguran la coordinación entre el sistema sanitario y el social. Su labor resulta clave para garantizar cuidados de corta, media y, especialmente, larga duración, así como la protección del paciente y su familia ante la vulnerabilidad social asociada a la enfermedad.
En este sentido, subrayó que el marco legal actual no reconoce explícitamente al trabajo social sanitario como una profesión sanitaria, pese a su presencia en múltiples dispositivos asistenciales y a su impacto directo en la calidad, la seguridad del paciente y la continuidad de los cuidados. Según aclaró, este reconocimiento no implicaría un incremento de estructuras, sino ordenar jurídicamente una realidad ya existente en el sistema sanitario.
Fortalecer su marco profesional, añadió, permitiría mejorar la calidad y continuidad de los cuidados sociales en salud, además de reforzar la sostenibilidad del sistema sanitario garantizando una atención verdaderamente biopsicosocial y espiritual. “Señorías, detrás de cada proceso clínico hay una historia personal y familiar únicas. Y ahí es donde el trabajador social marca la diferencia”, concluyó.

Una labor esencial dentro de los equipos de Cuidados Paliativos

Por su parte, Alejandro González Peña destacó el compromiso de SECPAL con los trabajadores sociales en el ámbito sanitario y su papel esencial dentro de los equipos de Cuidados Paliativos, donde su presencia resulta determinante para ofrecer una atención integral.
Durante su intervención, recordó que la muerte “es un proceso universal que forma parte de la vida, pero no todas las personas que mueren lo hacen en las mismas condiciones”. En este contexto, defendió que los cuidados paliativos proporcionan una atención total —del cuerpo, la mente y el espíritu— en la que también es fundamental quienes cuidan al paciente y su entorno, porque su vulnerabilidad y fragilidad van a depender también de quién tiene a su alrededor.
El vicepresidente de SECPAL explicó que el trabajador social debe intervenir desde el momento que se produce el diagnóstico hasta el fallecimiento, por lo que su integración en los equipos debe estar asegurada desde el inicio del proceso. “Si un trabajador social está presente como un miembro más del equipo, y no se recurre a él como un recurso puntual, podremos detectar las situaciones de necesidad, asesorar a la familia, empoderarla desde sus propias herramientas y experiencias de vida, orientarla y derivarla a los recursos disponibles en cada comunidad”, indicó.
A este respecto, resaltó la importancia de analizar factores sociales que influyen directamente en la atención sanitaria, como el contexto socioeconómico, la red de apoyos, las condiciones de vivienda o la capacidad de las familias para asumir cuidados complejos: el entorno familiar, dónde viven, las condiciones de habitabilidad, si hay aislamiento, si el edificio tiene ascensor, las dificultades para compatibilizar los trabajos con las tareas de cuidado, que pueden implicar una pérdida de poder adquisitivo…
Estos elementos, añadió, pueden condicionar incluso las decisiones clínicas y la adherencia a los tratamientos. “Los trabajadores sociales ofrecemos una atención centrada en la complejidad sociofamiliar. En primer lugar, para dignificar la vida del paciente, mejorando su bienestar y favoreciendo, por ejemplo, su permanencia en el domicilio. También para ayudar a las familias a ejercer su función cuidadora, ajustando sus expectativas en la vivencia de la enfermedad y facilitando procesos de duelo saludables mediante un adecuado acompañamiento tras el fallecimiento”, resumió.

Según ha señalado Alejandro González, esta labor se apoya fundamentalmente en el diagnóstico social sanitario, herramienta clave para identificar riesgos, priorizar intervenciones y garantizar una atención eficaz y coordinada entre distintos niveles asistenciales y servicios. “El trabajo social sanitario en cuidados paliativos es una profesión de ayuda cuyo fin último es aliviar el dolor, el sufrimiento y la vulnerabilidad desde una visión holística de la persona”, ha señalado. Por ello, ha recordado que la calidad de la atención al final de la vida no puede depender del azar: “Cuidar bien en el final de vida no debería ser una cuestión de suerte, sino un derecho garantizado para todas las personas, vivan donde vivan”.
Todos los representantes parlamentarios y portavoces de los distintos grupos políticos presentes en la Comisión de Sanidad del Senado han mostrado un respaldo unánime a estas demandas, coincidiendo en la necesidad de avanzar hacia el reconocimiento del trabajo social sanitario.
Por ello, tanto AETSyS como SECPAL confían en lograr el compromiso necesario para impulsar la modificación legislativa necesaria y lograr que finalmente se reconozca el trabajo social como profesión sanitaria, garantizando así una atención más equitativa, integral y de calidad para toda la población.





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